El me golpeó, me tiró al suelo
y se dispuso a acabar conmigo,
lanzó una vez más su puño en
dirección a mi corazón.
Justo antes de que eso sucediese
el se detuvo.
Se dio la media vuelta y con
una completa seriedad me dijo
que en ese momento el se había dado cuenta
de que yo siempre pude vencerlo y me preguntó
que porque no lo hice.
Yo le dije que comprendía su dolor,
que lo había perdonado,
que nuestro duelo debía de terminar.
El se fue del lugar y desapareció.
Hasta el momento no lo he vuelto a ver,
aunque de vez en cuando siento su presencia,
pero es diferente, ya no se siente ese repudio.
Espero algún día podamos ser amigos...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario