En un principio era sólo una silueta,
aunque cada vez iba tomando una forma más humana,
cada vez más parecido a mi,
hasta que logró ser igual a mi,
mi apariencia, mi voz.
De estar alguien ahí no habría podido
percatarse de la diferencia entre ambos.
La lucha comenzó, el trató de intimidarme,
yo no caí. El trataba de dañarme con sus puños,
yo detenía cada uno de sus golpes, uno tras otro,
el se mostraba con más rabia al ver esto.
En sus ojos podía verse el desprecio,
sólo quería dañar.
Luego de incontables golpes, el lucía
agotado, parecía que iba a caer inconsciente,
hasta que cambió de forma una vez más,
en esta ocasión se volvió un lobo, un lobo
negro con un aura morada, con unos ojos
amarillos y una expresión feroz.
Nuestro verdadero duelo estaba por comenzar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario